Ladera
Volar pegado a la montaña
Cuando el viento sopla de forma constante contra una ladera, el aire se ve obligado a subir por la pendiente. El planeador vuela paralelo a la montaña, al barlovento, surfeando esa corriente ascendente sin perder altitud —o incluso ganándola.
Es la modalidad favorita en días ventosos de otoño e invierno, cuando las térmicas son débiles. La Sierra de Guadarrama, visible desde el aeródromo LETP, ofrece laderas probadas donde nuestros pilotos con licencia practican vuelo de montaña.
Requiere más experiencia que la térmica: hay que respetar la orografía, conocer las corrientes de sotavento y mantener distancia de seguridad con el terreno.